Biografia


 
ISMAEL CUESTA
(1899-1982)
 
Ismael Ricardo Cuesta de Juan



Ismael Cuesta nace el 25 de marzo de 1899, en el número 13 (hoy 12) de La Puerta del Sol de Madrid. Hijo del famoso fotógrafo Amador Cuesta Barrientos y de Catalina de Juan y Vargas. Es el cuarto hijo de los cinco que tendría el fotógrafo Amador.

A los seis años, con motivo de unas fiebres que le obligan a guardar cama, su padre le regala un cuaderno, de tapas de hule negro(que aún se conserva) y unos lápices, con los que empieza a dibujar con frenesí. Este descubrimiento del dibujo, la línea y el color, le sugiere todo un mundo de posibilidades hasta convertirse en una vocación, que ya no le abandonará hasta la misma víspera de su muerte.

Ingresa en el Colegio San Antón de la calle Abada, número dos, de Madrid, donde permanece hasta terminar los estudios de Bachiller y el Examen de Estado. Durante todo ese tiempo no deja ningún día de dibujar y en 1911 la revista Infancia, en la sección Nuestros Artistas, dedica una página a sus dibujos donde dice: “el caso artístico de este ingenio produce asombro pues Ricardito Cuesta por si sólo se encamina por el sendero que su gloria promete.....”

A partir de los catorce años, al mismo tiempo que realiza sus estudios, acompaña a su padre el fotógrafo Amador, que junto con Campua fueron los primeros redactores gráficos, para llevarle la máquina (puesto que en esa época se trabajaba con máquinas de 13 x 18 y con magnesio) en los reportajes gráficos. Su padre, a cambio, le busca un profesor de dibujo, Don Amadeo González, que durante un tiempo dibuja láminas para su inquieto alumno que pronto le superará.


La observación del trabajo de su padre empieza a formar su concepto de composición e iluminación, que luego utilizará en sus dibujos profesionales, convirtiéndose esto en una de sus singulares características.


En 1914 publica sus primeros dibujos, a línea y tinta china, como colaborador en El fusil, mostrando ya un marcado carácter irónico y crítico y firmando I. Cuesta. Participa también en la organización de las Actividades Culturales del Colegio con dibujos en el Boletín, decorados para teatrillos, selección de actuaciones, recitales, exposiciones, etc. Para todo esto se inventa el nombre de Producciones Españolas Ricardo Cuesta. Cuando termina sus estudios pasa a ser Profesor de Dibujo en el propio Colegio San Antón.


Mientras prepara la oposición para ingresar en Bellas Artes sigue publicando dibujos en diferentes periódicos y revistas, Mundo Gráfico, El Fulminante, etc.

En 1915 ingresan por oposición, al mismo tiempo, en la Real Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Ismael Cuesta, Joaquín Valverde, Rosa Chacel, Gregorio Prieto, Carlos Sáenz de Tejada y Timoteo Pérez Rubio. En estos años estaban de profesores, entre otros, Julio Romero de Torres, Cecilio Plá y más tarde Sorolla.

El entusiasmo que le producen los nuevos estudios le crea la necesidad de tener un espacio propio para poder desarrollar sus proyectos artísticos. Consigue aumentar sus ingresos con nuevas colaboraciones en Prensa: Los Comentarios, La Patria, Liberal de Jaén, El Combate, Nuevo Mundo, etc. en los que realiza dibujos satírico-político sobre los acontecimientos de la primera guerra mundial.



A principios de 1917 anima a sus compañeros y amigos a montar un Estudio, que en un principio alquilan, únicamente, Ismael con Carlos Sáenz de Tejada. El Estudio estaba situado en una pequeña calle, paralela a la Gran Vía, llamada Horno de la Mata, números 7 y 9. Estudio al que luego se incorpora su gran amigo y compañero, el pintor sevillano Joaquín Valverde, que con el tiempo sería Director de la Academia de Roma y el padrino de su única hija.

El Estudio, según lo describe José Manaut Viglietti: “Se componía de una gran sala con luz central de techo y una gran cristalera al poniente. Junto a la sala, en una pequeña habitación, había instalado un taller fotográfico(Vicente Díez, fotógrafo amateur)... La vida allí era en extremo ingenua y alegre. Basta señalar que por común acuerdo del grupo, habían decidido resolver sus diferencias a oscuras. Se convocaba un consejo, se apagaba la luz, cada uno decía la persona con quien estaba dolido y lo que le parecía. Al encender todo se había olvidado y nadie hacia alusión a los asuntos tratados. Allí había carnavales, pantomima y alegría, y en medio de todo se pintaba. Se pintaba mucho. Los lienzos iban cubriendo los muros del Estudio, amontonándose por los suelos... En invierno habían instalado allí, una estufa de serrín y el suelo era de tarima.”

En efecto, en ese año se incorporan al Estudio dos primos de Ismael, Aristóbulo de Juan, aficionado a la halterofilia y al dibujo (trasladando al Estudio las pesas y otros elementos gimnásticos), y su hermanastro, Vicente Díez de Santos, aficionado a la fotografía artística, el cual ocupa un cuartito para el revelado.

El Estudio en esa etapa tenía escasos medios, los caballetes, una mesa y otros pequeños enseres que Ismael había podido sacar del Estudio fotográfico de su padre, de la Puerta del Sol, mientras esperaban la aportación de algún mueble y efectos decorativos, que había prometido enviar la familia de Sáenz de Tejada. 




Retrato de Tejada por Ismael Cuesta

Por allí pasan desde su profesor Romero de Torres a sus amigos Bores, Bartolozzi, Ramón Gómez de la Serna, Sonia Delaunay, Santonja Rosales, Fausto López Romero, Timoteo Pérez Rubio, etc.

Existe un interesante retrato, mal conservado, en la familia de Tejada, posiblemente uno de los primeros retratos que pinta Ismael Cuesta, que por entonces tenía 18 años.

A finales de este año, fue cuando se incorporó al Estudio el pintor Joaquín Valverde. Y siempre mantuvieron con Timoteo Pérez Rubio una protección especial, debido a su hipocondría, de cuyas enfermedades hace caricaturas Ismael.

En este mismo año de 1917, Cuesta participa por primera vez en el III Salón de Humoristas que organiza el crítico José Francés, y se expone en la Galería General de Arte.

En estos años se incorporan, como visitantes asiduos, al Estudio: Manuel Abril, Enrique Díez Canedo, Sonia Delaunay, el caricaturista Bon, el ensayista Antonio Marichalar, el escritor Benjamín Jarnés y el cubano Ramón Estalella.

Durante estos primeros años, algunas noches, a la salida del Estudio, se iban por tabernas de los barrios y suburbios más escondidos de la ciudad, donde tomaban apuntes de los tipos y ambientes de los bajos fondos. Aunque en los aledaños del Horno de la Mata tenían el contacto próximo de la prostitución callejera.
























Puede que venga de estas salidas nocturnas ese conocimiento de los tipos más variados y pintorescos, que será posteriormente uno de los temas en que incidirá Ismael, con una captación psicológica, tan conseguida, que pocos han conseguido igualar. Esto se puede constatar en algunos cuadros de esos años, que afortunadamente aún existen.

En 1918 participa en la Exposición de los Alumnos de la Academia de San Fernando, celebrada en el Círculo de Bellas Artes, y en la de 1919, según recoge Alcántara, en la publicación de El Sol, donde cita como expositores: Isabel y Rafael Aguado, Félix Alonso, Vicente Benito, Miguel Bernardini, Joaquín Buendia, Juan Caldera, Matilde Calvo, Cuervo, Ismael Cuesta, Juan Esplandiú, José Frau, Ángel Galindo, Pedro Gª Camio, Ricardo García, Manuel de Gumucio, Adolfo Hubner, Pablo Martín del Castillo, Marcial Muñiz, Luisa Pérez Herrero, Cesar Prieto, Gregorio Prieto, Joaquín Roca, Carlos Sáenz de Tejada, Sánchez Argüelles, Sánchez Benito, Pedro Serra, Joaquín Valverde y Virgilio Vera (Alcanta, F. “Los alumnos de la Escuela de Pintura en el Salón del Círculo de Bellas Artes”. El Sol, Madrid, 17.05.1919).

En 1919 conoce al norteamericano Henry Strater, que aspiraba, como todos, a ser pintor y que más tarde sería también asiduo del Estudio, antes de irse a París en 1922. Ismael termina teniendo con él una gran amistad en sus primeros años en París. Henry Strater se vuelve a Nueva York y posteriormente en el Museo que lleva su nombre, en Ogunquit, su ciudad natal, en el Estado de Maine, en EE.UU., existen varios dibujos de Ismael Cuesta.

Ismael participa desde el III Salón de Humoristas prácticamente en todas sus convocatorias, y en el V Salón coincide con González de la Serna y Barradas, con quienes entabla amistad. Y a través de su amigo Gregorio Prieto conoce a Federico García Lorca.

Durante este año y posteriores frecuenta la tertulia de los Jueves Humoristas que se celebraba en el Café Lión D´Or, donde se reunían los más importantes dibujantes satíricos del momento.

En junio de 1920 es nombrado Catedrático de Colorido y Composición, Joaquín Sorolla, del que Ismael pasa a ser uno de sus alumnos.



Participa en la Exposición de Carteles Publicitarios de la Agencia Reyes junto a Bartolozzi, Penagos, Ochoa, Caballero, etc. Y realiza los figurines y dibujos de la Revista, político-feminista, El Reinado de Eva, de Osuna Servent, con música de los Maestros Barrera y Madrigal que se estrena, con gran éxito, en el Teatro de Parisiana, el 25 de junio. Es a través de su amistad con Osuna Servent como empieza a frecuentar el mundo del teatro, y de esta época se conservan algunos espléndidos retratos y caricaturas, de los artistas del momento.



Consuelo Portela "La Chelita"
Julia Pons





















         También asiste a la tertulia del Café Botillería Pombo, haciéndose especialmente amigo de Ramón Gómez de la Serna, que le dedica algunos de sus libros. Por entonces empieza a frecuentar los cafés literarios, las tertulias, el mundo del teatro y el de los toros. Su afición por los toros le viene desde la infancia, existiendo restos de cuadernos de apuntes del natural y a color, de Bombita, Machaquito, El Guerra, El Gallo, etc. Afición y oficio que se reconocen en el Diccionario de José Mª Cossio.

 Ismael Cuesta era un gran aficionado al mundo de los disfraces, lo que suponía una tradición en su familia, dada la profesión de su padre, como lo atestiguan las fotos que aún existen, de todos los miembros de la familia con diferentes disfraces. Por esto es Ismael el que arrastra, a diferentes grupos de amigos, a participar en los carnavales. Figurando entre estos amigos, Francisco Rodríguez, que llegará a ser Coronel, y Director General de Seguridad después de la guerra, siendo él quien le ayuda en los duros tiempos de la postguerra.


Hace el Servicio Militar en la Brigada Topográfica, trabajando durante tres años, por las mañanas, en el taller de Pintura y Escultura que dirigía el Capitán y pintor D. Francisco Rivera. Allí conoce al escultor (que después sería cineasta) Adolfo Aznar, al espléndido calígrafo Jaime Reynaud, al pintor Ángel Boué, y al también escultor J. López Gómez.

Del 1921 al 1923 frecuentaba La Granja del Henar, de la calle Alcalá, donde también acudían Bores y Benjamín Palencia. Asimismo iba por el Café Jorge Juan, en el que tenía tertulia el crítico de arte y escritor José Francés y al que acudían Federico Rivas, K-Hito, Victorio Macho, Xaudaro, Penagos, Bartolozzi, y el crítico de arte Estévez Ortega, entre otros (Así lo recoge Pérez Ferrero, M. en Tertulias y Grupos literarios, Madrid, Cultura Hispánica, 1975, pag. 45). Otros Cafés frecuentados fueron el Savoya y el Platerías, del que eran asiduos Manuel Abril, Rafael Barradas, Pancho Cossio y Guillermo de Torre. La amistad con Bartolozzi venía de años atrás; juntos habían participado en distintas actividades artísticas, como se puede ver en el curioso cartel del Coliseo de Lavapies, situado en la calle Ave María, en 1919.

Con Pancho Cossio y Guillermo de Torre, Ismael traba una amistad que se prolonga a lo largo del tiempo. Pancho Cossio fue uno de los primeros en irse a París en 1922; y con Guillermo de Torre llega a compartir casa en París. Otros Cafés frecuentados eran el Gijón y Lardy, a los que asistían Tejada, Bores y Santa Cruz, entre otros.

Funda el Estudio de Arte Estilo, junto con Jaime Reynaud, Martínez Campillo y su hermano Amador. Un ambicioso proyecto que pretendía renovar el campo de la publicidad visual, pero que debido a una serie de dificultades económicas se abandona al cabo de dos años.



A su llegada a París comparte residencia con el pintor Ginés Parra, con el poeta Ramón García Diego (que ya en Madrid le había dedicado varios poemas), y el escritor Guillermo de Torre, en una pensión de la Avenue Chatillon, en Montparnase.

Asiste a las clases libres de dibujo de la Petite Chaumière, donde se encuentra con Henry Strater. Ambos pasan gran parte del día tomando apuntes en las calles y Henry le va enseñando la ciudad.

Ismael recorre ávidamente los distintos Museos donde descubre un mundo, que por entonces en España era prácticamente desconocido, y pasa recreándose en aquellos cuadros, que le son más predilectos, todo el tiempo de que dispone. Asimismo visita las galerías de arte más importantes y las distintas exposiciones, donde se encuentra con nombres absolutamente desconocidos y modos de hacer que le sorprenden e interesan. Conoce al entonces pintor de moda Van Dongen, del que le gustan, más que los retratos, sus cuadros como L´Ecuyère o el desnudo de mujer Académie.

Se entusiasma con Matisse, y en especial con el cuadro, poco conocido, La chasse aux papillons. Y por supuesto con Picasso, Gauguin, Rodin, etc., que no le eran desconocidos por los distintos viajes que había ya realizado a París, así como por los libros y postales que él adquiría o le regalaban sus familiares cuando venían a Madrid. De Cézanne le sorprende especialmente un cuadro que no conocía, L´autopsie. En esa misma línea temática incluye Le Cadavre de Vallotton. Pero tal vez los cuadros que más influencia ejercerán en algunos de sus dibujos posteriores son los de pintores como Josef Eberz, Matthés, o los alemanes H.M. Davringhausen y en especial George Grosz, ambos con técnicas de verismo y violenta sátira social.

Su amigo Ginés Parra lava coches para poder pintar, mientras Ismael busca cualquier tipo de colaboración para poder dibujar. En 1925 empieza a trabajar en algunas publicaciones y a vender sus dibujos. Amplia sus relaciones con el mundo artístico parisino.

En enero de este año recibe la noticia, por su amigo Carlos Sáenz de Tejada, del incendio del Estudio de la calle Horno de la Mata, que seguía manteniendo, a pesar de la distancia, y por el que pasaba cada viaje que hacia a Madrid. La mayoría de su obra de aquellos años se pierde en el incendio.

En 1926 se instala en un Estudio de Montparnase, en la Rue du Château, con el dinero que había conseguido de la venta de dos cuadros, a Emil Vanner, por 400 francos.


A partir de esta fecha Ismael se convierte en un afamado y cotizado dibujante e ilustrador, siendo muy solicitadas sus colaboraciones. Por entonces frecuenta Aux Deux-Magots, La Rotonde, Café de Flore, etc.

Trabaja como ilustrador y realiza colaboraciones para las revistas Le Rire, Fantasio, Paris Plaisirs, Ric et Rac, Parisina, etc. y el dibujo que hace al grabador Castrogil es publicado en el Diario de la Marina (La Habana, 21.02.1926).

Conoce a Picasso del que hace un dibujo para la Revista Argos (1927), y otro que le regala. En el mismo año también conoce a Paul Valery, en su presentación en la Academia, acto que se refleja en el dibujo que publica también Argos.


A su paso por París el aviador Lindbergh posa para él, publicándose también uno de estos dibujos en Argos. En esta revista fue colaborador habitual junto a: Gabriel Miro, Ortega y Gasset (del que se conserva un peculiar retrato), Astrana Marín, Alfonso (el fotógrafo, que había sido discípulo de su abuelo Amador), Luís de Oteyza, Francisco Sureda Blanes, Teresa de Escoriaza, Ángel Ossorio, Rafael Altamira, José Francos Rodríguez, Luís Basilio y Ramírez Montesinos.

Con el escritor Germán Gómez de la Mata se establece una gran amistad. Ismael y Germán se convierten en corresponsales en París para la revista Mundial, de Lima (Perú), durante el tiempo que dura la publicación.

Durante estos años frecuenta a: Pancho Cossio, Bores, Gregorio Prieto, Torres García, Castrogil, Pepito Zamora, Peinado, Servando del Pilar y Ontañón. Y Conoce a los pintores Manuel Ángeles Ortiz y Alfonso Olivares.

En un viaje a Madrid, en 1928, colabora con su amigo Adolfo Aznar en el proyecto de la película de éste, Colorín. Ismael consigue que su padre les deje a su primer oficial, para que sea el cámara del rodaje, de la que sería una de las primeras películas españolas muda con argumento, y la primera película en la historia del cine español en la que sale un desnudo femenino integral. Ismael y el pintor Ángel Boué realizan los decorados de la película, además de participar ambos como actores. En dicha película el director Aznar interpreta el papel de protagonista, bajo el nombre de José Alejandro, y hay todo un reparto de amigos y estudiantes de Bellas Artes. De esta película solamente se conservan fotos fijas, ya que la cinta ardió en el incendio de los Estudios Cea de Madrid.


El equipo de la película "Colorín" 1925
A la vez que colabora en París en Revistas, Prensa y Editoriales, sigue publicando dibujos en España y portadas para la revista Buen Humor.

Durante estos años en París participa en distintas exposiciones que realiza en España el Salón de Humorista, organizado por José Francés, en el Palacio de Bibliotecas y Museos, en el Palacio de Cristal, en el Círculo de Bellas Artes, etc. junto con Castelao, Roberto Domingo, Alberti, Benlliure Arana, Hidalgo de Caviedes, Sancha, Zamora, Zubillaga, Vázquez Díaz...

En 1928 cambia de domicilio, trasladándose al 38 de la Rue du Mont-Thabor donde ya permanecerá hasta su regreso a España.

Su hermano Amador iba a verle cuando podía, aprovechando los viajes de sus primos que vivían en París. Ambos hermanos mantenían una correspondencia casi semanal, pues siempre habían compartido amigos, aficiones y proyectos. Amador, que era sólo cuatros años mayor que él, murió trágicamente en Madrid, en 1933. La muerte de su hermano le afecta profundamente, dado que estaban muy unidos.

Este hecho le hace regresar a España donde permanece durante unos meses. En este tiempo visita a los viejos amigos y sigue enviando desde Madrid sus colaboraciones a París.

A pesar de la situación familiar que se encuentra, la inestabilidad social y el ambiente político del momento, regresa de nuevo a París.

Ante la insistencia de la familia que le reclama, se plantea su regreso a Madrid, haciéndolo efectivo el 25 de diciembre de 1934. Llega a Madrid con su última compañera parisina, Cavena, y con un perro San Bernardo, llamado Pastor. Se instalan en un ático de la calle Benito Gutiérrez, en el número treinta y nueve.

En estos años de preguerra mantiene sus colaboraciones con París a la vez que fomenta las colaboraciones en España, y sigue haciendo sus dibujos para una hipotética exposición, que las circunstancias harán que nunca llegue a realizarse.

El estallido de la guerra civil convierte la zona en la que vive en “frente de batalla”, por lo que serán evacuados al número cuarenta y siete de la calle Goya. También su familia es evacuada, después del bombardeo de la Puerta del Sol, a la calle O´Donnell, número seis.



El Estudio fotográfico de su padre, a pesar de todo, se mantiene abierto. Ismael y sus hermanas, Ascensión y Amalia, tienen que hacerse cargo del mismo, dadas las circunstancias y la edad de su padre. Este Estudio, por donde había pasado la alta aristocracia, los políticos, los intelectuales, los artistas y hasta Alfonso XIII, es ahora frecuentado por las milicianas y milicianos.

La situación se hace cada vez más insostenible. Catalina, su madre, muere en 1937, en el domicilio de refugiados donde habían sido trasladados. Su compañera decide regresar a París, asustada por los bombardeos sobre Madrid y la situación general de España.

Los tres años de la guerra civil los pasa en Madrid y son los únicos años en los que, además de seguir dibujando, trabaja como representante de las “Hojas de Afeitar Toledo”, para la Casa Federico Bonet.

En 1938 recibe de la UGT (SACI) la insignia de plata y esmalte por sus dibujos y colaboraciones. Su amigo Carlos Sáenz de Tejada, que está en zona Nacional y posee un pase personal y otro para su coche, le insta a Ismael a pasarse a su Zona, avisándole de las dificultades de trabajo que tendrá cuando acabe la guerra, en el mejor de los casos, suponiendo que sobreviva y no sea fusilado o encarcelado. Cuesta rechaza su ayuda porque no puede abandonar a su familia, razón por la que había vuelto de París.

La Guerra.  Ismael Cuesta 1938

Cuando movilizan a su quinta, Ismael, que es un pacifista convencido, alega problemas de visión y ser el único hombre que mantiene a su familia. Le destinan a servicios auxiliares y allí permanecerá hasta que acabe la guerra, abriendo trincheras y sirviendo en el auxilio sanitario. Durante estos años hace dibujos y carteles para la C.N.T. y el Socorro Rojo, donde estaba trabajando su hermana Ascensión.

Como en toda situación de guerra, para algunos el balance es lastimoso. Su padre Amador, en plena guerra, tiene que entregar todo el oro y las joyas, hasta las alianzas de matrimonio. Y su hijo Ismael, una vez terminada la guerra, se le requisa todo el dinero que le quedaba, de lo que había traído de París. De este hecho existe un documento, con fecha 14 de julio de 1939, donde consta que entrega dos mil seiscientas cincuenta y cinto pesetas. A esto hay que añadir, además de la situación anímica que una guerra conlleva (hecho que se refleja perfectamente al contrastar la foto que se hace al volver de París y la posterior una vez terminada la guerra), la pérdida de gran parte de sus dibujos, más la de otros pintores, que se habían regalado mutuamente o intercambiado.


En resumen, al terminar la guerra, se encuentra reclamado como “prisionero de guerra”, y el cómputo de sus enseres se reduce: a dos carpetas de dibujos, un cajón de libros y su perro pastor. Como se citó más arriba, su viejo amigo Paco Rodríguez, le resuelve la situación penal. 

Mientras se va estabilizando la situación política, para sobrevivir, aterna los trabajos del Estudio fotográfico con el dibujo. Empieza a sentir la imposibilidad de regresar a París al denegarle sus antiguas colaboraciones y ya no estar parte de sus amigos. Por otro lado ya se manifiesta la inestabilidad que llevará a la segunda guerra mundial.  

Funda el Estudio Fotográfico Iris con Adolfo Aznar, proyecto ambicioso, que dura poco tiempo, y cuyo fracaso supone el distanciamiento de los dos amigos. 
  
Conoce a Carlota Fernández de la Cruz, catorce años menor que él de la cual se enamora y con la que más tarde contrae matrimonio, teniendo una única hija, Carlota, que también pertenecerá al mundo del arte, al dedicarse a la escultura y la pintura.

Ismael y Carlota

Como ya había hecho antes de la guerra continua sus presentaciones a los distintos Salones de Humoristas, obteniendo La Medalla de Plata del XVII Salón de Humoristas en 1942; La Medalla de Bronce de la II Exposición Nacional de Estampas de la Pasión, del mismo año; La Medalla de Plata en la Exp. de Temas Ferroviarios, en 1950; La Medalla de Plata del Concurso de Caricaturas Taurinas, en 196?; y varios premios y accésit de Concursos de Chistes o de Humor (ver la relación de premios que se adjunta al final).

La guerra y los sueños rotos de sus ilusiones en París, así como la nueva vida iniciada con su matrimonio y el nacimiento de su hija, le llevan a cerrar definitivamente su etapa anterior.


En 1947 coincide en varias editoriales con Gloria Fuertes, Ismael con sus dibujos y Gloria con sus poemitas o cuentos infantiles, entre otras revistas Maravilllas y La ciudad de los muchachos. Los dos iban a la caza de colaboraciones pues había que sobrevivir en los primeros años de posguerra. Esto les llevo a fomentar una amistad que duró muchos años.

En 1948 nace la Asociación de Dibujantes Españoles (A.D.E.) de la que es miembro fundador, con la idea de defender sus derechos legales y sociales. Después de múltiples reuniones y asambleas, que duran varios años, terminan por concretar y resumir sus propuestas en un Boletín, que titulan Los dibujantes piden, editándolo en 1957.

Rotas definitivamente las relaciones de trabajo con París centra sus esfuerzos en las revistas y la prensa española, ya que no está dispuesto a renunciar al dibujo.

Inicia colaboraciones en la revista Astra (donde trabajará ininterrumpidamente hasta la el fin de esta publicación), en Caza y Pesca, y en La Moda en España. En 1949 obtiene un accésit en el Concurso de Dibujo de la Casa Gal, con un dibujo espléndido que merecía el primer premio; así comprobaba lo que ya le había anunciado su amigo Tejada, antes de terminar la guerra, que no era fácil encontrar trabajo ni reconococimiento para los que estuvieron en zona republicana, al contrario de los del bando nacional.

En 1949 y 1950 da clases de pintura y dibujo artístico en la Academia de Arte, de los Estudios Friedendorff, situada en la calle Zorrilla, número 29. En este último año presenta una acuarela en la Exposición Temas Ferroviarios, con la que obtiene La Medalla de Plata.

Durante dos años realiza dibujos de humor que se publican diariamente en ABC.
















Mantiene su antigua afición a los toros, siendo un espectador asiduo de las corridas en las Ventas siempre que puede. Junto con otro aficionado y pariente político, José Luís Martín Guereñu, fundan la revista El Burladero (semanario taurino al servicio de la verdad) de la que lleva la dirección artística y realiza las portadas y los dibujos interiores, incluidos los apuntes del natural. La revista sólo alcanza quince números, al no aceptar publicidad de los apoderados, para que fuesen bien tratados sus toreros, y ajustar sus críticas a la verdad. Esta revista es citada por Antonio Álvarez-Barrios, en Medio siglo de vaivenes en la Crítica Taurina (1901-1950), como “la última aventura romántica”.

Ismael continua dibujando sin descanso, hasta el punto que en una entrevista que le hacen varios años después, a la pregunta cuántos dibujos cree haber realizado, contesta con el humor que le caracterizaba: sin duda kilómetros, sólo que esta vez la respuesta se ajustaba a la realidad, como se puede comprobar por el cómputo general de su obra, sin contar los dibujos perdidos.

Su afán constante en este empeño, no era solamente por causas económicas sino por el viejo sueño de poder realizar una exposición digna de su talento. Lamentablemente el filtro de la censura no autorizó que se expusieran la serie de dibujos frívolos que había presentado. El término que justifica el rechazo es que los consideran demasiado sicalípticos, claro que la forma de decirlo la censura no es tan elegante como Ismael lo califica. Su amigo de siempre Paco Rodríguez, entonces Director General de Seguridad, que tantas veces le había ayudado, en esta ocasión no puede hacer nada, contestándole por escrito “me lo pones muy difícil Ismael, pues no hay quien les apee del burro de que estas señoritas van muy ligeras de ropa”.

Lo que más divertía de esta historia a Ismael era recordar que, casi treinta años antes, en la Feria de Toan, en París, vio una cola, entre las distintas atracciones que había, para mirar por un periscopio en el que (echando unas monedas) se veía un dibujo del propio Ismael, que había publicado en Paris Plaisire, mucho más sicalíptico que estos. Pues estos dibujos no llegaban en absoluto a lo erótico, limitándose a manifestar una gracia picaresca, no reñida con el arte, y de factura elegante.

De sus antiguos amigos, a Valverde le ve poco ya que esta de Director de la Academia de Roma. Tejada fallece en 1958. Su primo, el disparatado atleta, con el que compartieron Estudio, es ahora un serio hombre de negocios. Timoteo Pérez Rubio y Rosa Chacel están fuera de España. A Pancho Cossio lo visita en su casa-estudio del Palacio de la Prensa y con Gregorio Prieto se ve con poca frecuencia. 

Ismael y Tip
 Muchos de los intelectuales de antes de la guerra, que habían compartido charlas, proyectos y entusiasmo en las tertulias, unos habían muerto, otros se habían dispersados por provincias y otros estaban en el exilio.

Es con Mingote, José Luís Dávila, Soravilla, Serny, Picó, Lorenzo Goñi, Antonio Casero, Garrido, Esteban, Luís Sánchez Polar (Tip), etc. dibujantes y humoristas, con los que mantiene más relación por sus encuentros en las exposiciones.

Cuando colabora en la revista Juventud conoce al entonces jovencísimo dibujante Máximo San Juan, y a numerosos jóvenes periodistas como Andrés Romero, que fue Director de la Escuela de Periodismo y de la Editorial Doncel. Entre otros periodistas, dibujantes y escritores que conoce por entonces estaban: Pedro de Lorenzo, Tomás Borras, Juan Emilio Aragonés, Juan Pérez Creus, Evaristo Acevedo, Celedoño Perellón, Angela Ionesco, López Anglada, Ignacio Aldecoa, José García Nieto, Eladio Cabañero, Arconada, Juan José Bellod, etc.

La revista Juventud es una de las pocas que alcanza la duración de quince años, con una tirada semanal. Por su redacción pasaron, no sólo los ya citados, sino gran parte de los intelectuales del momento.

De 1970 a 1982 alterna los dibujos de Prensa con las ilustraciones de portadas e interiores de varios libros. Algunos de Wenceslao Fernández Flórez y Julián Cortes Cavanillas, que terminarán siendo buenos amigos. En esos años entra en una etapa de muchos encargos de portadas para la Editorial H.S.R.(de Burgos) y para Excelicer. 


También trabaja como dibujante y Redactor Artístico de la Editorial Gráficas Espejo, que entre otras muchas publicaciones editan: Diez Minutos, El Europeo y La Gaceta del Europeo, así como las colecciones Hechos y Figuras, de las que hace todas las portadas. En El Europeo publicará un dibujo en primera página, hasta su muerte.

Entre sus muchos registros realiza los dibujos para el proyecto del ingeniero Alfonso Peña Boeuf, sobre la construcción de un puente en el Estrecho de Gibraltar.

Es invitado a participar en el V Salón Internacional del Humor, en Montreal(Canadá). Participando desde entonces en sucesivas convocatorias. Posteriormente participa en la Feria Internacional del Dibujo de Gradovo (Bulgaria), como único representante español. Y, dos años antes de su muerte, concurre a La Exposición Internacional del Humor, tema Crisis de la Energía, en Atenas (Grecia).

Sus dos últimos dibujos fueron, un pequeño autorretrato a lápiz, que apareció en una carpeta de madera en la que había una etiqueta con el rotulo FIN, y el otro un apunte, también a lápiz, de la enfermera que le iba a cuidar a su casa, que lo realiza la víspera de su muerte.

Ismael Cuesta muere el 25 de diciembre de 1982, a las tres de la tarde, en su casa de la Puerta del Sol de Madrid.

Su sueño de realizar una exposición individual, a pesar de sus esfuerzos, no se realiza hasta el 1988, seis años después de su muerte. Fue una Exposición Homenaje, en la Galería Alfama, con el título: Madrid desde la nostalgia donde, además de sus dibujos, se exhiben los de: Casero, Esplandiú, Roberto Domingo, Ángel Ferrant, Goñi, Juan Guillermo, Miciano, Penagos, Picó, Tejada, Robledano, Sancha, Vázquez Díaz, etc.

La exposición de Alfama hizo recordar a muchos, y descubrir a los más jóvenes, la calidad excepcional de este dibujante de Madrid con influjo europeo, desde su década de París.

La obra de Ismael Cuesta se caracteriza por un dibujo de excepcional calidad y de amplísimo registro. Sus dibujos, con concepto de pintor en las composiciones y situación de los personajes en el espacio, tienen el efecto de un ojo de cámara fotográfica que realiza picados, vistas panorámicas, escorzos y primeros planos.

Sus conceptos rozan lo cinematográfico, partiendo de los primeros humoristas de su infancia(como Tovar), con toques del neorrealismo italiano(de Sica) y del fino humor de Tati. Los críticos coinciden en destacar su sentido irónico, la captación psicológica de los personajes y las situaciones, la caracterización de tipos en la que incide: “cacos”, “ricachones”, “paletos”, “clochard-vagabundos”, “obreros”, “estraperlistas”, “mafiosos”, “mujeres alegres”, etc.

En los escenarios donde sitúa a sus personajes siempre hay una referencia al lugar o al país: un edificio emblemático, una espadaña de pueblo, un gato que pasa, un cura, un perro, el carro del trapero, un grupo de “moteros”, la decoración de interiores y la moda, que reflejan el paso del tiempo y sus avances desde el tractor hasta los coches y aviones, etc. Todo ello sin perder el sentido crítico, humorístico y siempre humano.

En esto coinciden las críticas que existen sobre su obra. Y algunos grandes iniciados en el Dibujo de Humor  le calificaron como "el maestro".

1 comentario:

  1. Precioso y justo dedicado a un gran artista que supo trasmitirme su arte y su cariño. Ese tio y persona que encuentras en tu camino y nunca olvidas. Gracias.

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